Lleno de sueños el aire

por Leticia Hernández

"Voy anclando por el mundo camino de cualquier parte. Llena de piedras la senda, lleno de sueños el aire."

Atahualpa Yupanqui

Tanto en mi práctica dentro del campo de la orientación vocacional como también en otros contextos, he escuchado entre jóvenes y adultos la frase “estudiar para ser alguien”. Este dicho refleja de manera muy clara la antigua concepción de vocación entendida como única y necesaria para una persona, y para toda la vida.

El relato de Yupanqui transmite lo que actualmente se entiende por lo vocacional, es decir, como una búsqueda incesante que satisfaga los deseos, los sueños, las aspiraciones, dentro del contexto cambiante, incierto y discontinuo en el que vivimos y atravesando las adversidades propias de la vida.

Ese mandato que se expresa en la frase “estudiar para ser alguien” está asociado a lo que plantea Enrique respecto de la sociedad actual que toma al sujeto como consumidor, cuyas elecciones están orientadas no a elegir para ser, sino para tener o poseer, y a la presión por ser “alguien más”, donde los proyectos de vida se construyen a corto plazo y sobre las opciones de consumo. (Enrique en Rascovan comp. 2010)

Al respecto Rascovan (2013) manifiesta que lo vocacional apela al deseo más allá de los imperativos del deber hacer y de las exigencias para la incorporación al aparato productivo.

En un proceso de orientación vocacional se deberán promover una elección que vea más allá de los mandatos sociales pero sin dejar de lado los circuitos que promueven la inclusión social. Es importante también tener en cuenta en los procesos vocacionales que si bien el empleo es el principal proveedor de identidad social no es excluyente. Las diferentes actividades que una persona hace en su vida son parte del itinerario vocacional, el cual se nutre de diversas experiencias, no solo de orden educativo y laboral. El itinerario vocacional es un conjunto amplio de experiencias que realizan los sujetos sociales en torno de su hacer, con un plus de satisfacción.

Debido a estos escenarios sociales cambiantes la tarea orientadora no se limitará a la elección de una carrera, sino más bien al decurso de la vida. Las intervenciones que hagan los profesionales de la orientación tendrán como objetivo ayudar al individuo a encontrar su respuesta personal a esta cuestión. Hoy se concibe al individuo como un sujeto autónomo, responsable de sus elecciones y que solo a él le corresponde decidir el rumbo de su vida. El profesional de la orientación puede asistirlo en su proceso pero no de manera “directiva”. Guichard (2006)

Considero importante abordar esta idea actual de lo vocacional con las personas, en cualquier momento de su ciclo vital, y comenzar a pensar cómo pueden intentar trascender lo que está socialmente instituido. Muchos jóvenes debido al temor a quedar excluidos piensan en la construcción de sus proyectos de vida como objetivos que estén directamente alineados con las exigencias sociales dominantes. Este tipo de construcciones puede llevar a consecuencias negativas en la vida de las personas, como baja autoestima, desgano, apatía, dificultad para la toma de decisiones, entre otras.

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