Stress laboral

Síndrome de Burn out

POR ARIEL TAUB Y ALEJANDRO URMAN

¿Sentís que no tenés ganas de ir al trabajo y que nada de lo que hacés ahí tiene sentido? ¿Estás irritable con tus compañeros? ¿Tenés tristeza sin motivo aparente? ¿Creés que en tu laburo las funciones no están claras y que tus jefes son un desastre? Tal vez, padecés el síndrome de Burn Out. En esta nota nos explican de qué se trata y cómo resolverlo.

Marina trabaja hace cinco años en una empresa de transporte. Cuando entró estaba contenta con su cargo de atención al público. De a poco le fue gustando cada vez menos y su jefe pasó de ser encantador a peligroso o traicionero. Su ambiente laboral se volvió hostil. Marina ya no tenía interés de ir al trabajo en las mañanas, y por momentos sentía ganas de llorar. Las pequeñas preguntas de los clientes le molestaban demasiado y perdió interés por ellos. Marina comenzó a faltar, muchas veces porque le dolía el estómago o la cabeza; otras veces, simplemente no tenía fuerzas para ir. El trabajo no le generaba ninguna satisfacción ni desafío. Los clientes le parecían insaciables y se había estancado en un puesto sin futuro. La mirada de Marina estaba por momentos vacía, por momentos con ira. A Marina tiempo después le diagnosticaron que padecía el síndrome de Burn Out. Marina estaba quemada.

Con la llegada de este nuevo siglo, han aparecido -o mejor dicho se han empezado a estudiar- algunos nuevos síndromes, entre ellos el denominado “Síndrome de Burn-Out”; su traducción del inglés es literalmente “quemado, chamuscado, carbonizado”. Aunque se presenta como una patología del siglo XXI, ya se encuentran antecedentes de investigaciones en este tema desde la década del ´70.

El término Burn-Out se refiere a una situación que es cada vez más frecuente entre los profesionales que prestan sus servicios en relación con otras personas. Maslach y Jackson., dos de los más importantes investigadores de este síndrome, definieron el Burn-Out como “una pérdida gradual de preocupación y de todo sentimiento emocional hacia las personas con las que trabajan y que conlleva a un aislamiento o deshumanización”.

¿Que quiere decir esto?

Significa que la persona no siente propio su trabajo; en cierto modo se encuentra alienado al mismo: esto influirá en su desempeño laboral, lo que hará que se sienta descontento y con un agotamiento muy alto.

El concepto mas importante es que el Burn-Out es un proceso (más que un estado) y es progresivo; es decir, que se acumula.

Algunos síntomas comunes de este síndrome son una baja en la autoestima, abandono del cuidado corporal, tristeza sin un motivo aparente, irritabilidad, cinismo, aburrimiento, pérdida del idealismo, frustración, incompetencia, autovaloración negativa.

Lo más probable es que al observar esto, el lector de cuenta que posee algunos de estos síntomas, lo cual no es grave, pero la acumulación de muchos puede llegar a dar con este síndrome.

Un tema de profesión

Hay ciertas profesiones que están más expuestas a este tipo de síndrome. Son las que tienen mayor contacto con el público o con pacientes. Maestras, médicos, psicólogos están entre los principales grupos de riesgo; también los trabajadores de grandes corporaciones o de cargos con gran monto de responsabilidad. Julieta, psicóloga trabaja en el departamento de Recursos Humanos de una importante empresa de transporte aéreo. “Puntualmente la gente de atención al cliente me parece que es la más afectada. Cada puesto en particular tiene su cuota de presión, pero dadas las características de la organización, éste es el más expuesto a episodios de agresión que, si se repiten, producen un agotamiento extremo y problemas que pueden afectar la salud”. Luego agrega: “Hay que tener en cuenta que el estrés o Burn Out es un tema en constante discusión: no se conocen bien sus causas y por eso no está incluida dentro de las enfermedades laborales que contempla la ley.

Las cuestiones que se podrían prevenir tienen que ver con la estructura de la organización, con disponer de mejoras en la cadena de servicio para que el cliente no se vea tan afectado y haya menos reclamos. Por otro lado, que la empresa tenga una política de apertura y capacitación sobre el tema ayuda a que los empleados tengan conocimientos sobre los síntomas para poder auto-diagnosticar o alertar a compañeros que presenten síntomas de Burn Out. Después, están las variables personales que tienen que ver con las técnicas de afrontamiento utilizadas por cada persona, que serán más o menos efectivas.

¿Asunto personal u organizacional?

“Recuerdo un par de personas en el Call Center que sufrieron ataques de pánico en épocas de mucho trabajo pesado por reiterados paros. Una de las chicas lloraba constantemente y estaba hipersensible a todo; finalmente un día se desmayó y comenzó una licencia para recuperarse”, relata Julieta.

Hay ciertas personalidades que son más propensas a sufrir este síndrome. Personas sumisas, muy afectadas por su entorno o que se toman muy en serio sus tareas. Esto puede jugarles una mala pasada. Ni hablar cuando ya tiene algún trastorno previo, un ambiente de trabajo estresante puede desencadenar fácilmente este síndrome y agravar los pre-existentes.

La organización donde trabajas: ¿Tiene suficiente claridad en los roles y funciones de cada individuo? ¿Es adecuado el horario laboral? ¿A los trabajadores se lo hace participes de las tomas de decisiones? ¿Existe apoyo psicoterapéutico, social o de algún tipo? ¿Son eficaces los canales de comunicación? ¿El estilo directivo es ameno? ¿Se capacita a los trabajadores periódicamente? ¿Los empleados tienen control de sus propias tareas? ¿La remuneración es la adecuada? Si la mayoría de respuestas son un no rotundo, se podría decir que esta organización es una fábrica de empleados que pueden llegar a sufrir Burn Out.

También es importante que las organizaciones tomen conciencia sobre este flagelo ya que el síndrome tiene altos costos para las empresas. Se ha comprobado que en las compañías donde existen buenos sueldos, buenas relaciones interpersonales entre empleados y motivación por la tarea, el síndrome de Burn Out disminuye notablemente; mientras que en las que esto no sucede genera mayor ausentismo, mayor rotación, baja en la productividad, mal clima de trabajo entre otros.

Renacer de las cenizas

El síndrome de Burn Out puede ser prevenido y, como casi todos los síndromes, es siempre mejor tratarlo en sus estadios más tempranos.

Es útil que nos adiestremos en técnicas de autorregulación o de control, de gestión del tiempo y desarrollo en habilidades sociales. Todo esto para lograr mantener la motivación y el sentido que le dábamos a nuestro trabajo y a nuestra vida personal. Una buena psicoterapia puede ayudar a apalear los síntomas. También es bueno practicar deporte regularmente. Y mucho mejor si a esto se le puede añadir el aprendizaje de técnicas de relajación, yoga, meditación, o cualquier otra que nos permita estar en buenas condiciones para poder afrontar lo que se nos venga.

Articulo publicado originalmente en Opinión Sur Jóven