Padres, autoridad y límites

Por Fabian Barmack y Alejandro Urman

En esta nota especialistas cuentan acerca de las dificultades de los padres de 20, 30 ó 40 años para ponerles limitaciones a sus hijos. La confusión entre autoridad y autoritarismo. Según los autores, “el amor y los límites van de la mano”.

Estoy en sesión, tengo a dos padres sentados enfrente de mí. Su hijo de nueve años causa destrozos en el aula, golpea e insulta a sus compañeros. Grita de manera tiránica a sus papás, no le hace caso a la maestra. Los observo a ambos. Están desconcertados. Se miran entre si. Se muestran tímidos y dubitativos. Ninguno de ellos sabe cómo decirlo exactamente, pero intuyo lo que dirán. En la mayoría de los casos de este tipo los padres tienen problemas en decirle que no a su hijo. Generalmente esto es manifestado como una confesión vergonzosa a través de una pregunta: “¿Será que no le sabemos poner límites?”

Parecería ser que esta generación de padres de 20, 30 y 40 años es muy hábil en mimar a sus hijos, hacer actividades conjuntas, ir a McDonald’s, compartir juegos de todo tipo, playstation, Wii… Saben dialogar con ellos y mostrar afecto. Pero adolecen algo que antes se tenía más claro: poner límites.

Se ha filtrado en el discurso “progre” que con el amor alcanza. Se trata de madres y padres que crecieron escuchando que “All you need is love” (todo lo que necesitas es amor). Y no es que Lennon y Mc Cartney estuvieran equivocados ¿Pero es el amor sólo mimos y buenos momentos? Rotundamente no. El amor ante todo es presencia. Eso no significa que aquellos que más tiempo están con los hijos necesariamente sean los mejores. La cuestión está en ponerle el cuerpo a la situación, de ejercer una función: una de ellas, poner restricciones.

El amor y los límites van de la mano. Te pongo límites, te educo, para que puedas estar bien en el colegio, con tus amigos, con la familia. El contrario de esto es dejar que el chico haga lo que desee: te compro lo que quieras, te hago de comer lo que pidas.

El caso de Facundo es muy ilustrativo. El tiene tres años y es muy desobediente. Sus padres, en el consultorio, comentaban que como no le gusta la comida que cocina su madre, el único lugar donde el nene almuerza y cena es nada más y nada menos que en Burger King. ¿Qué les pasa a estos papás que titubean a la hora de poner un límite? ¿Está claro para ellos la importancia de esto?

Hasta acá llegué

Quizás la primera limitación impuesta a un niño la hace la mamá al terminar de amamantarlo por primera vez y correrlo de su pecho. Este “no” que recibe contrasta con el “sí” anterior, del afecto brindado por su madre en el momento del amamantamiento. Este es el comienzo de un buen desarrollo psíquico en el niño. Desde ahí se pueden inferir dos caras posibles de un límite. El primero es por lo general el más visto: la terrible y frustrante prohibición: “hasta acá”; “más no”.

Pero si se da vuelta un poco alrededor de estos planteos, vemos que el “no” aparece como un sostén; como algunos teóricos dicen, se trata de un organizador psíquico en la formación del chico.

El “no” nos enfrenta con una realidad que preferiríamos olvidar: no somos todopoderosos, sino seres de carne y hueso, que vivimos y morimos, y hay cosas que no podemos hacer. Es frustrante entender eso, pero es necesario para evitarnos un padecimiento mayor y poder ser parte de esta sociedad.

El “no” también habilita el “sí”. Cuando esto no está muy claro genera una confusión de qué cosas están permitidas y cuáles no, tanto en el niño como en los padres.

¿Qué es un límite en la práctica?

Cuando nos referimos a un límite lo primero que viene a la mente de muchos padres es un chirlo o un golpe. Claramente, no nos estamos refiriendo a eso. Un límite marca una diferencia. Algo que separa una cosa de otra. Hablamos de mostrar un criterio, de ponerse firmes sin pegar ni insultar, sino en actitud, en palabra y en postura acerca de una determinada conducta. Por ejemplo, bañarse todos los días a determinado horario, lavarse los dientes o contestar sin gritar es una forma de decirle al chico "hasta acá se puede, yo que te quiero cuidar, no te voy a dejar pasar". Ahí es donde un niño puede apoyarse y saber que está contenido; que puede confiar en que cuando esté en peligro estarán para ayudarlo.

¿Qué hace un chico que no tiene límites? Los pide, generalmente con ansiedad, irritabilidad y angustia. Pero evidentemente este nene no sabe cómo pedirlos; no puede poner en palabras esta necesidad. Eso genera angustia. Y lo que no se puede poner en palabras se demuestra con el cuerpo, se actúa. Solamente se puede actuar aquello que se conoce. El niño, de diferentes maneras, tratará de expresar esa angustia y de ser contenido. Los recursos que utilizará para llamar la atención son justamente los que se le ocurran para movilizar a sus padres. Intentará ser frenado. Primero probará transgredir algunas normas y, a medida que se sienta no mirado, no contenido, redoblará su apuesta. En nuestro trabajo hemos observado que, en un principio, la transgresión es pequeña; por ejemplo, pegar a algún otro chico, portarse mal en la escuela, no estudiar… Pero si en estas instancias no se sienten apoyados pueden llegar a robar o a ponerse en riesgo, a veces hasta de muerte. La no puesta de límites no es una broma y puede traer graves consecuencias.

¿Qué pasa con los padres divorciados?

Es posible observar a padres divorciados plantear entre ellos una competencia por sus hijos. Eso genera, a veces, que alguno de ellos (o ambos) no quiera poner restricciones por miedo a dejar de ser querido por su hijo. En cambio se intenta cumplir todas las demandas del niño. El problema es que aunque en un principio los chicos parezcan agradecer dicho comportamiento, terminan padeciendo y guardando rencor hacia padres por demás permisivos. Esto, como ya mencionamos, acarrea diferentes problemáticas de conducta y de aprendizaje. Es recomendable que se pueda poner límites a los hijos en el momento en que se está con ellos. Esta tarea y responsabilidad es de ambos papás. No puede pasar que sólo uno asuma ese rol.

¿Autoridad o autoritarismo?

En los países de Sudamérica el tema de la autoridad esta muchas veces confundido con el autoritarismo. Vivimos en países con fuerte cultura a-legal o anómica, donde la ley no es sólo violada, sino ignorada o ridiculizada.

La autoridad la ejerce el padre cuando hace cumplir una norma. A su vez esa misma norma lo atraviesa a él como miembro de una sociedad más grande; entonces él cumple la ley y la hace cumplir.

En cambio, el padre autoritario viola la ley. Se sirve de ella para cumplir sus caprichos sin regulación. Sin reconocerse como atravesado por la ley que quiere hacer cumplir. Por ejemplo no puede pedirle a su hijo que no pegue a sus compañeros si él golpea a su mujer.

Conclusión / Hasta esta nota tiene un límite

El verdadero desafío de los padres del siglo XXI reside en que ambos trabajan ocho horas por día, apuestan a desarrollos de carrera o se ven en la necesidad económica de trabajar. Entonces luego de agotadora jornada, ¿cómo evitar la dulce tentación de “darle al nene lo que quiere”? Esto se agudiza en los casos de familias monoparentales, donde generalmente la madre es la que cuida de los hijos, debe trabajar y luego de llegar a la casa, cansada debe cumplir la función limitadora que históricamente recayó en el hombre.

En todos los casos hay que recordar que si bien poner limitaciones no es una tarea tan grata como mimar a los hijos o divertirse con ellos, es muy importante e irremplazable en la educación de todo niño. Su falta puede acarrear consecuencias irreversibles en sus vidas.

Articulo Publicado Originalmente en Opinión Sur Jóven]


Pais sem autoridade, crianças sem limites. Outubro de 2009, por Alejandro Urman, Fabián Barmak

Você vai ser pai? Você pensa ter filhos nos próximos anos? Tem filhos e não sabe como agir com eles? Em qualquer destes casos, a questão dos limites é, ou será certamente uma preocupação ena sua vida. Neste artigo dois especialistas jovens falam das dificuldades dos pais de 20, 30 ou 40 anos para estabelecer limites para seus filhos. A confusão entre autoridade e autoritarismo. Segundo os autores, "o amor e os limites caminham de mãos dadas."

Estou em sessão. Eu tenho dois pais sentados perto de mim. Seu filho de nove anos causa estragos na sala de aula, batendo e insultando aos seus colegas. Grita de forma tirânica aos seus pais, não presta atenção ao professor. Eu olho para os pais. Eles estão desnorteados. Eles olham um para o outro. Ficam tímidos e hesitantes. Nenhum deles sabe como dizer exatamente, mas eu sinto o que eles diriam. Na maioria dos casos, os pais têm problemas em dizer não ao seu filho. Isso é geralmente dito como uma confissão vergonhosa, por vezes, como uma pergunta: "Será que não podemos estabelecer limites?"

Parece que esta geração de pais, de 20, 30 e 40 anos é muito bom para fazer carinhos nos filhos, fazer atividades conjuntas, ir ao McDonald’s, pra brincar , para jogos de PlayStation, Wii ... Sabem falar com eles e demonstrar afeto. Mas sofrem algo que as gerações anteriores tinham mais claro: estabelecer limites.

Foi infiltrado no discurso "progressista", que com o amor é suficiente. Esta é uma geração de pais que cresceu ouvindo "All You Need Is Love" tudo que você precisa é amor. Não é que Lennon e McCartney estivessem errados "Mas é o amor apenas carinhos e bons momentos? Absolutamente não. O amor acima de tudo é presença. Isso não significa que os pais que estão mais tempo com as crianças sejam necessariamente os melhores.

Não é o tempo embora isso ajude, mas um outro tipo de presença, para pôr o corpo à situação, para exercer uma função: um delas, definir limites.

O amor e os limites vão de mãos dadas. Vou dar limites, educá-lo, para que possa ser bom na escola, com amigos, com a família. O oposto disso é deixar que o menino fazer o que quiser: eu vou comprar o que você quiser, você come o que quiser.

O Exemplo do Facundo é instrutivo. Ele tem três anos e é muito desobediente. Seus pais, comentaram que, como ele não gosta da comida que cozinha a sua mãe, o único lugar onde o menino come é nada mais, nada menos do que no Burger King. O que acontece com esses pais que vacilam quando tem que colocar um limite? Fica claro para eles a importância desses limites?

Chega disso

Talvez o limite imposto pela primeira vez em uma criança o faz a mãe no final da amamentação pela primeira vez e ao afastá-lo do seu peito. Este primeiro "não" que você recebe, em contraste com o "sim" anterior, do carinho dado por sua mãe no momento da amamentação. Este é o início de um bom desenvolvimento psíquico da criança. De lá, pode-se inferir um dois possíveis lados de um limite. O primeiro é geralmente o mais visto: a proibição terrível e frustrante: "até aqui" mais não ".

Mas se olhar um pouco sobre estas declarações, vemos que o "não" aparece como um apoio como alguns teóricos dizem, este é um organizador psíquico na formação da criança.

O "não" confronta-nos com uma realidade que preferiríamos esquecer: não somos onipotentes, mas seres de carne e osso, que vivem e morrem, e há coisas que não podemos fazer. É frustrante entender isso, mas é necessário para evitar uma doença grave e fazer parte desta sociedade.

O "não" também permite o "sim". Quando não está muito claro gera uma confusão de que coisas são permitidas e quais não, tanto na criança quanto nos pais.

O que é um limite na prática?

Quando se refere a um limite a primeira coisa que vem à mente de muitos pais é dar uma palmada. Claramente, não estamos nos referindo a isso. Um limite faz a diferença. Algo que separa uma coisa da outra. Nós conversamos sobre como mostrar um critério, colocar limites, sem bater ou xingar, mas na atitude, na palavra e na posição sobre um determinado comportamento. Por exemplo, um banho diário em determinado horario, escovar os dentes ou responder sem gritar.

É uma maneira de dizer à criança "até aqui, eu gosto de você, me importo e portanto eu não vou deixar fazer isso." Este é o lugar onde uma criança pode ser apoiada e saber que é apoiado, que pode confiar e se ela estiver em perigo você estará perto para ajudar.

O que faz uma criança que não tem limites? Os pede, muitas vezes com ansiedade, irritabilidade e ansiedade. Mas, obviamente, esta criança não sabe como pedi-los, não consegue colocar em palavras essa necessidade. Isso cria magoa. E o que não pode colocar em palavras é colocado no corpo. A criança de maneiras diferentes, procura exprimir a angústia e procura contenção. Os recursos utilizados para chamar a atenção de seus pais são precisamente aqueles que acontecem para mobilizá-los.

Tentará ser parado. Primeiro tentará violar algumas regras e, como não se sentir olhado, sem contenção, vai redobrar sua aposta.

Em nosso trabalho temos observado que, inicialmente, a violação é pequena, por exemplo, batendo em outro menino , mau comportamento na escola, não estudar ... Mas se nessa fase não encontra contenção podem até roubar o correr riscos, às vezes até a morte.

A não colocação de limites não é brincadeira e pode trazer consequências graves.

O que acontece com os pais divorciados?

É possível ver nos pais divorciados uma concorrência entre eles para seus filhos. Isso faz, às vezes, que alguns deles ou ambos não queira estabelecer limites, com medo de deixar de ser amado por seu filho. Em vez disso, procura cumprir todas as demandas da criança. O problema é que as crianças, embora no início pareçam agradecer dito comportamento, tem sofrimento final e maus sentimentos em relação aos pais permissivos. Este, como mencionado, leva a vários problemas de comportamento e aprendizagem.

Recomendamos que cada um dos pais possa colocar limites em seu filho quando estão com ele. Esta é a tarefa é responsabilidade de ambos os pais. Não pode acontecer que um só assuma esse papel.

Autoridade ou autoritarismo

Nos países da América do Sul a questão da autoridade é muito confundida com autoritarismo. Nós vivemos em países com forte cultura jurídica ou anômico, onde a lei não só é violada, mas ignorada ou ridicularizada. A autoridade é exercida pelo pai, quando uma lei é aplicada. Uma lei que ele próprio recebe como membro de uma sociedade mais ampla, e ele cumpre a lei e sua aplicação.

Em contraste, o pai autoritário viola a lei. Ele a usa para satisfazer seus caprichos, sem regulamentação. Por exemplo, o pai não pode pedir que seu filho não brigue na escola, se ele brigar e bater no seu próprio filho ou a esposa.

Conclusão / Até o presente artigo tem um limite

O verdadeiro desafio dos pais do século XXI é que ambos trabalhem oito horas por dia, apostando no desenvolvimento da profissão, e estão em necessidade financeira de trabalhar.

E após o dia cansativo, como evitar a doce tentação de "dar ao bebê o que ele quiser?" Esta situação é agravada em casos de famílias mono- parentais onde a mãe geralmente está ao cuidado das crianças, ela deve trabalhar e depois voltar para casa, cansada e deve cumprir o papel limitador que, historicamente, foi para o homem.

Em todos os casos é preciso lembrar que, embora a definição de limites seja uma tarefa não tão agradável quanto a de fazer carinhos nos seus filhos ou se divertir com eles é muito importante e insubstituível na educação de cada criança. Sua ausência pode ter conseqüências irreversíveis para a vida dos nossos filhos.