Malformaciones cerebrales comunes que confieren un alto riesgo para autismo.

ARTÍCULO TRADUCIDO POR MARÍA SUSANA MOSQUERA

Por María Susana Mosquera

Las nuevas investigaciones abonan cada vez más causas biológicas para el autismo, dejando de lado viejas teorías sobre el rol materno en la causalidad de este trastorno.

Si bien no se ha encontrado una única causa para el autismo, y la causalidad sea muy probablemente multifactorial, como lo es en la diabetes y en la hipertensión arterial, este artículo publicado en SFARI (Simons Foundation Autism Research Initiative) hace alusión a una importante senda en la investigación sobre autismo: la conectividad interhemisférica y el predominio de conexiones intracorticales cortas sobre las largas en personas que tienen síntomas de autismo.

Artículo publicado en SFARI el 29 de mayo de 2014:

Alrededor de uno de cada tres adultos a los que les falta una estructura cerebral llamada cuerpo calloso cumplen los criterios diagnósticos para autismo, de acuerdo a una investigación publicada online el 25 de abril de 2014 en Brain.(1) Sin embargo, no todas esas personas desarrollan síntomas en la niñez temprana, como es típico en el autismo.

Aproximadamente 1 de cada 4000 personas nacen sin la totalidad o parte del cuerpo calloso, el grueso haz de fibras nerviosas que conecta los dos hemisferios cerebrales. Los individuos con esta condición, llamada agenesia o hipoplasia del cuerpo calloso, a menudo tienen dificultades sociales y tienen dificultades con aspectos sutiles del lenguaje como las bromas y los juegos de palabras.

Esto es debido a que la falta de cuerpo calloso enlentece la habilidad de la persona para integrar trozos de información dispersos en diferentes regiones cerebrales. “Para los adultos, la forma más integral de resolución de problemas rápida a la que nos enfrentamos es la social”, dice el líder del estudio Lynn Paul, investigador senior del laboratorio del Instituto de Tecnología de las Emociones y Cognición Social de Pasadena, California.

Otros estudios encontraron que los individuos sin cuerpo calloso muestran síntomas compatibles con autismo, pero éste es el primero en aplicar métodos que constituyen el gold standard para el diagnóstico de autismo. Y a la inversa, los individuos con autismo tienden a tener un cuerpo calloso más pequeño.

Los nuevos datos van más allá de esta correlación y sugieren que las anomalías en el cuerpo calloso contribuyen a causar el trastorno.

“La agenesia del cuerpo calloso debe al menos ser un factor de riesgo muy poderoso para tener autismo”, dice Thomas Frazier, director del Centro para el Autismo de la Cleveland Clinic de Ohio, quien no participó del estudio.

Los resultados apuntalan la teoría de la conectividad en el autismo, que sostiene que los cerebros de las personas con autismo tienen conexiones de largo alcance defectuosas. El cuerpo calloso es una de las conexiones de largo alcance más importantes del cerebro. “ Creo que esto realmente solidifica el vínculo entre conectividad cerebral y tener autismo”, dice Frazier.

Mirada detallada

En este estudio, Paul y sus colegas administraron el Listado de Observación Diagnóstica para el Autismo (ADOS) a 26 adultos que carecen de cuerpo calloso y a 28 que tienen autismo de alto funcionamiento. De los 26 participantes con agenesia del cuerpo calloso, 8 cumplieron con los criterios diagnósticos para autismo, mientras que los 28 con autismo de alto funcionamiento lo hicieron.

Este estudio “aplica las herramientas clásicas para el diagnóstico de autismo para una muestra de individuos con agenesia del cuerpo calloso, y esto nunca se había hecho antes de forma rigurosa”, dice Elysa Marco, profesora asistente de neurología, pediatría y neurología de la Universidad de California en San Francisco, quien no estuvo involucrada en el estudio.

Aunque 18 individuos con agenesia del cuerpo calloso no cumplieron con los criterios diagnósticos para autismo, la mayoría de ellos mostró déficits sociales sutiles, sugiriendo que esa condición también los afecta.

Los investigadores también evaluaron síntomas de ansiedad generalizada, ansiedad social y depresión en los participantes, así como su habilidad para reconocer caras y emociones. Los participantes también completaron cuestionarios acerca de síntomas generales de autismo, empatía e interés en reglas y sistemas. “Es una fenotipificación muy abarcativa”, en términos de Frazier.

Finalmente, los investigadores administraron la Entrevista Diagnóstica Revisada para Autismo (ADI-R) a los padres de 22 individuos con agenesia del cuerpo calloso, preguntándoles acerca de los síntomas de autismo en sus hijos cuando eran niños. Pero encontraron que sólo 3 de los participantes hubieran calificado para el diagnóstico de autistas cuando eran niños. Aquéllos a los que se diagnostica autismo en la niñez suelen tener más problemas con el lenguaje que a los que se los diagnostica siendo adultos.

Tradicionalmente, para recibir el diagnóstico de autismo, los individuos deben mostrar características del trastorno en los primeros tres años de vida. Pero Paul dice que el inicio tardío de los síntomas es consistente con sus observaciones en niños con agenesia del cuerpo calloso. Muchos de estos niños muestran un desarrollo relativamente típico como deambuladores y preescolares, pero tienen dificultad para mantenerse dentro de la tipicidad alrededor de los 10 años.

“Este retraso, pienso, se encuadra dentro del problema de la conectividad interhemisférica y de largo alcance”, dice Marco. Es decir, a medida que las interacciones sociales se vuelven más complejas, aquellos individuos con agenesia del cuerpo calloso deben luchar para integrar la información social proveniente de los dos hemisferios.

Otros no están de acuerdo con esta interpretación de los resultados y dicen que mirar hacia atrás los síntomas infantiles puede no capturar el cuadro más preciso del inicio de los déficits sociales.

“Creo que el escenario más probable es que, en relación al desarrollo, no entendimos muy bien los síntomas cuando estos niños eran pequeños”, dice Frazier. “Ahora estamos entendiéndolos mejor”.

La mejor forma para resolver este conflicto es seguir a un grupo de individuos con agenesia del cuerpo calloso en el tiempo. Las ecografías de rutina ahora permiten el diagnóstico de agenesia del cuerpo calloso desde antes del nacimiento. “Podríamos observar el desarrollo de una cohorte desde el nacimiento y ver las divergencias entre grupos”, dice Paul.

Los investigadores también podrían comparar el desarrollo de niños con agenesia del cuerpo calloso con sus hermanos, quienes tienen asimismo un riesgo aumentado de desarrollar autismo.

El nuevo estudio también suscita otras preguntas. El número de participantes no es suficiente para determinar si el riesgo de autismo es diferente para aquellos a quienes les falta el cuerpo calloso o sólo parte de él.

Un estudio de 2012 encontró que los individuos con autismo tienen mayores probabilidades de tener anomalías en partes del cuerpo calloso que conectan regiones cerebrales importantes para la conducta social(2). Sin embargo, otro estudio encontró que los cambios en el cableado no están necesariamente alineados con esas regiones en la gente a la que le falta parte del cuerpo calloso(3). Por ende, se necesitan estudios más extensos y trabajar sobre el ligamiento genético entre autismo y agenesia del cuerpo calloso(4).

Referencias

1: Paul L.K.et al. Brain 2014- 137, 1813-1829 2: FrazierT.W.et al. J Autism Dev Disord. 2012 -42 , 2312-2322 3: Owen J.P. et al. Neuroimage 2013-70, 340-355 4:Sajan S.A. et al. PLoS Genet 2013- 9, e1003823

SFARI.org

Sarah De Weerdt

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