La muerte no nos sienta bien.

Por Alejandro Urman

Pese al gran destape que vive la humanidad desde hace 100 años, en general se prefiere callar el tema. ¿Cuáles son las posturas sobre la muerte? ¿Cuáles son los miedos? ¿Por qué es tan incómodo ir a un velorio? ¿Qué se debe decir cuando se asiste a este tipo de eventos? Pensadores como Freud, Philippe Ariès y Schopenhauer opinan sobre el último tabú del siglo XXI

A Carlos y a sus teorías sobre la muerte

La muerte es un tema difícil de abordar, uno de los últimos tabúes, un punto aparte, algo que no está relacionado a los sucesos diarios, sino que se presenta como una irrupción trágica en la armonía cotidiana. Pero es un tópico presente en todas las culturas y épocas… probablemente porque es algo inevitable.

Mors certa, hora incerta. Todos sabemos que nos va a llegar el día final. “Cuando era chica había dos temas que no se hablaban. Uno era el sexo y el otro la muerte. Ahora se habla de sexo por todos lados. ¿Y la muerte?”, se cuestionaba una senadora formoseña -Adriana Bortolozzi- en una ronda de prensa, en que proponía legalizar la eutanasia. La frase pasó como un espectro en una mansión abandonada sin que nadie le preste demasiada atención. ¿Por qué una sociedad que traspasa los limites de lo obsceno, que parece haber abandonado los prejuicios atávicos, le cuesta tanto hablar y pensar este tema, negándolo, suavizándolo, disfrazándolo?

Philippe Ariès, es un atípico historiador francés que escribió el libro “Morir en Occidente desde la edad media hasta nuestros días”, aquí el autor muestra una perspectiva donde a través de la historia y la arqueología se indaga sobre este tema.

En el libro dice: “la sociedad no logra abordar el tema de la muerte apropiadamente, y esto se debe tanto a factores psíquicos como culturales” Para este resulta interesante que las ciencias del hombre, tan extrovertidas cuando se trataba de la familia, el trabajo, la política, los placeres, la religión y la sexualidad, hayan sido tan discretos con la muerte. Los eruditos -dice- se callaron como hombres que eran y como los hombres a quienes estudiaban. Su silencio no es más que una parte de este gran silencio que se estableció en la costumbres del siglo XX. La Muerte quedó estigmatizada como algo innombrable u obsceno.

La enfermedad incurable, en particular el cáncer tomó en el imaginario popular los rasgos espantosos de las antiguas representaciones de la muerte, mejor que el esqueleto o la momia de siglos XIV y XV.

¿Es parte de una patología social el quitar la muerte de lo usual, prohibir los duelos y el derecho de tomarse un tiempo para llorar a quien fallece? Llorar y el sufrimiento van contra la tendencia posmoderna de buscar placeres inmediatos que nos hagan sentir plenos en cada momento.

A Freud también le afectó… Desde la psicología Freud en sus obras del principio del siglo XIX nombra a la muerte, junto a la sexualidad, como algo que no puede ser representado en el inconsciente. ¿Qué significa esto? Que es algo que nunca podemos terminar de procesar completamente. En uno de sus primeros estudios sobre los actos fallidos, éste se autoanalizá y advierte que uno de los puntos oscuros de su inconsciente era la muerte. De hecho, en “Psicopatología de la vida cotidiana”, cuenta el profundo impacto que le genera el enterarse de que un ex paciente se había suicidado y esto lo lleva a pensar en su propia muerte, en su propia finitud.

Freud pensaba que la pulsión de muerte cumple un papel en la destructividad manifestada a los demás y finalmente en el propio deceso. Se podría decir que hay una lucha entre dos fuerzas: la pulsión de vida, que apunta a construir, a generar niveles de complejidad y desarrollo cada vez mayores; y la pulsión de muerte, que tiende a la destrucción y a la inmovilidad. Esta última resulta siempre vencedora en el final de la existencia.

Schopenhauer el filosofo de la muerte… Muchas de las teorías psicoanalíticas de la muerte son gracias a este filósofo misógino y excéntrico que primero influenció el pensamiento germánico y luego a toda la cultura occidental. Se dice que Freud le debe gran parte de sus desarrollos.

La vida, según Schopenhauer, es un chispazo entre dos vacíos. Todos sabemos lo que es no existir (porque nos pasó en algún momento previo a nuestro nacimiento), pero no podemos aceptar la no existencia después de la muerte.

“Cada soplo de aire que inhalamos impide que nos llegue la muerte que constantemente nos acecha. En última instancia la muerte debe triunfar, pues desde el nacimiento se ha convertido en nuestro destino y juega con su presa durante un breve lapso antes de devorársela. Sin embargo, proseguimos nuestra vida con gran interés y solicitud durante el mayor tiempo posible, de la misma manera en que soplamos y hacemos una burbuja de jabón lo más grande y larga posible, aunque con la certeza total de que habrá de reventarse.”

El estudio de la muerte, la tanatología La muerte siempre fue un tema tabú para la psicología, pero desde hace varios años se la considera un tema de estudio respetable. Tánatos -en griego ‘muerte’- era la personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño. Su equivalente en la mitología romana era Mors.

La tanatología es el estudio de la muerte y de los procesos que llevan a ella. Las investigaciones de la psiquiatría y de la tanatóloga Elisabeth Kübler-Ross indican que las personas que padecen una enfermedad terminal suelen atravesar por cinco etapas antes de llegar a la muerte 1) Rechazo y aislamiento 2) Cólera 3) Negociación (por ejemplo con Dios) 4) Depresión 5) Aceptación.

En general las posiciones ante la muerte varían según el grado de aceptación/negación de las ideas, sentimientos y percepciones. Se puede resumir en tres tendencias, en tanto es aceptada, temida, o negada.

Los muertefóbicos

Existen aquellos a quienes la muerte les provoca pánico. La sola idea de hablar del tema los angustia, no pueden siquiera nombrarla, como si invocaran a un espíritu maligno a llevarlos al averno. No quieren hablar de su futura desaparición de este mundo, o la de sus seres queridos. La ven como una tragedia y algo no esperado jamás.

Son de los que se horrorizan cuando se enteran que se murió Jacinto de 98 años… “¡pero si estaba tan sano!”

Algo malo pero aceptable

A la Dra. K. y su lucha contra la muerte

Saben que llegará. La ven como algo malo, aunque no le tienen pánico. Prefieren pensar lo menos posible, pero la aceptan. Aquí agruparía a la mayoría de la población. De chicos no nos han enseñado a verla como algo natural y esperable, pero con una connotación negativa. Se trata de despersonalizarla.

Una doctora a la que tengo mucho respeto me comentó cierta vez que a los pacientes viejos a puntos de morir se los llamaba en la jerga “viejos caños” o “caños” a secas. Este nombre corresponde al suero que llevan y porque están, “entubados”. Vemos aquí como los médicos para defenderse del horror de la muerte y la decandencia del cuerpo, deshumanizan al sujeto y lo convierten en un objeto, de modo de no involucrarse afectivamente y poder continuar su labor diaria.

Es parte de la vida.

Ellos la ven como algo natural, una consecuencia lógica de la vida. No temen hablar, ni debatir o imaginar su propio final o el de seres cercanos. No intentan disfrazarla con teorías religiosas o metafísicas. Puede haber cierto cinismo o humor negro, como forma defensiva frente al horror que produce. Un ejemplo de esto es el famoso artista Fernando Peña, gran parte de su obra esta dedicada a la muerte.

¿Qué decir? ¿Qué se dice a los deudos cuando se va a un velatorio o entierro? Después de todo, qué posición a tomar frente a este impuesto encuentro es una decisión muy íntima. La religión, gran invento contra la angustia existencial e incertidumbres cotidianas, nos ofrece como recompensa (en el mejor de los casos) una vida eterna. O sea la muerte está totalmente negada y el no ser no es una posibilidad.

Las religiones monoteístas tienen diferentes versiones de la “vida posterior”. También está la famosa “reencarnación”, o sea después de muerte se regresa en otro ser (humano, vegetal o mineral?)

Sacando estas perspectivas, ¿hay algo que se pueda decir frente a un fallecimiento? ¿Existe alguna palabra o frase que calce perfectamente en esos momentos? Creo que no. Pero eso no significa que no debamos acompañar a la gente en la pérdida de un ser querido. Pienso que nuestra sola presencia funciona como un bálsamo, que permite que la persona se sienta mejor, o al menos acompañada. La presencia de nuestro cuerpo, de nuestros gestos, de nuestra voz, de la mirada… con esas señales decimos que nos interesa estar ahí y que si bien no sentimos la misma tristeza que el que sufrió la perdida, nos importa. A partir de nuestra presencia apoyamos con un abrazo, un gesto y algunas palabras que obviamente no pueden cubrir el gran vacío que deja la muerte. Porque en definitiva la muerte es eso, el vació, la ausencia, lo irrepresentable. Nuestra presencia hace frente a esa pérdida, a esa nada.

Las palabras deben ser en función de mostrar nuestra presencia. Tal vez preguntar “¿Cómo estas?”, o decir “Sabemos que estas triste, angustiado”, “a mí también me pone mal esto” o “te quería pasar a saludar en este momento”., pueden ser opciones.

Es poco comprometido decir las frases clichés como “No somos nada”, “Hoy estamos mañana no estamos”, “Estaba tan sano…” Creo que sólo banalizan ese encuentro personal que en cada uno genera diferentes ecos.

Claro que son elecciones terriblemente personales, cada uno deberá ver qué siente en ese momento. A veces los silencios y el mero contacto también dicen mucho.

Final This is the end, my only friend the end. No safety, no surprise, the end. I¨ ll never look into your eyes again. The doors

Lector llegaste al final del artículo, mientras lo hayas leído, habrás pensado en tu final y en los de otros. El tema está abierto. Espero que el viaje no te haya angustiado demasiado, porque en definitiva este artículo es una manera de apaciguar mi propia angustia frente a la muerte, de jugar con ella, de llenarla de vida con citas de pensadores, de elaborar lo que en definitiva seguiré pensando hasta que llegue el día de partir.

Todos buscamos la inmortalidad y al no poder encontrarla desarrollamos otro tipo de “inmortalidad” a través de herederos (hijos) y herederos sociales (alumnos). A través de nuestras obras, arte, etc.

Los humanos sentimos la necesidad de ganarle a la muerte, de dejar un legado, un pequeño trozo de inmortalidad, algo que nos sobreviva como huella de que alguna vez estuvimos en este mundo.

+Info ¿Cómo hablar de la muerte con nuestros seres queridos?. Un muy interesante artículo de Roberto Mizrahi, editor de Opinión Sur, que dio pie a la nota que acabás de leer.

Libros “Un año con Schopenhauer”: Del genial Irwin Yalom una novela que habla del genial filósofo y su preocupación por la muerte.

“Morir en Occidente desde la edad media hasta nuestros dias”, Philippe Ariès. Una perspectiva donde a través de la historia y la arqueología se indaga sobre este tema.

Películas recomendadas “Ghost la sombra del amor”: La negación de la muerte de un ser querido de la forma mas romántica que Hollywood pudo hacer.

“La muerte les sienta bien”: Una película que pone sobre el tapete la idea de la vida eterna.

Un cuento “La salud de los Enfermos” J. Cortazar. Una negación de la muerte que lleva a la locura…

Articulo publicado en Opinión Sur Jóven

“Death becomes no one”

Dealing with inexorability By Alejandro Urman

In spite of the liberality humanity has been experiencing for 100 years now, talking about death is generally avoided. What are the opinions on death? What are the fears? Why is attending a wake such an uncomfortable situation? What are the right words to say in these events? Thinkers such as Freud, Philippe Ariès and Schopenhauer give their opinions on the latest taboo of the 21st century.

To Carlos and his theories about death.

Death is a difficult subject to approach, one of the latest taboos, a unique matter, something that isn’t related to day-to-day events, but a tragic disruption in everyday harmony. This subject is present in all cultures and times… probably because it’s unavoidable. Mors certa, hora incerta. We all know our time will come. “When I was young, there were two taboo issues at home. One was sex, and the other was death. Everybody talks about sex nowadays. What about death?”, the representative of the Formosa province (Argentina) Adriana Bortolozzi wondered during a press conference where she proposed legalizing euthanasia. The phrase got lost among the crowd without getting much attention. Why does a society which has exceeded the bounds of obscenity and seems to have abandoned all prejudices find it so hard to talk and think about this topic, always denying, sweetening and disguising it?

Philippe Ariès is an atypical French historian who wrote the book “Western Attitudes toward Death: From the Middle Ages to the Present”, where the author studies this subject through history and archeology. In the book, he says: “Society fails to approach the subject properly, and this is due both to psychic and cultural factors”. For him, it is interesting how man’s sciences, which are so open when it comes to family, work, politics, pleasures, religion and sexuality, have been so discreet regarding death. Scholars, he says, remained silent as men and as the men they were studying. Their silence was nothing but a part of the great silence established in the 20th century customs. Death was stigmatized as an unspeakable or obscene matter. Terminal illnesses, particularly cancer, were pictured in collective imagination with the ghastly features of ancient representations of death, better than the skeletons or the mummies of the 14th and 15th centuries. Is taking death out of the usual life and forbidding mourning and the right to take some time to grieve for the person who dies a part of a social pathology? Crying and suffering are opposed to the postmodern tendency to seek immediate pleasures that make us feel complete every time.

Freud was affected too…

In the psychological field, through his works at the beginning of the 19th century, Freud mentions death and sexuality as things that may not be represented in the unconscious. What does it mean? That we are not able to process them completely. In one of his first studies on verbal slips (afterwards called Freudian slips) he ends up analyzing himself and concluding that one of the dark points of his unconscious was death. In fact, in “The Psychopathology of Everyday Life” he described how deeply affected he was whenever he found out a patient had committed suicide, and this led him to think about his own death, his own finitude. Freud believed that the death drive led to destructive behavior towards other people and finally to our own death. So we could say there is a struggle between two forces: the life drive, which aims at constructing and generating higher levels of complexity and development, and the death drive, which tends towards destruction and immobility. The latter always prevails at the end of existence.

Schopenhauer, the philosopher of death…

Many of the psychoanalytic theories have been posed by this misogynous and eccentric philosopher who influenced Germanic thinking first and the entire Western culture afterwards. It is said that Freud owes him a great deal of his developments. Life, according to Schopenhauer, is a spark between two voids. We all know the meaning of non-existence (because it happened to all of us sometime before our birth), but we are not able to accept the non-existence after death. Every breath we draw wards off the death that constantly impinges on us... Ultimately death must triumph, for by birth it has already become our lot and it plays with its prey only for a short while before swallowing it up. However, we continue our life with great interest and much solicitude as long as possible, just as we blow out a soap-bubble as long and as large as possible, although with the perfect certainty that it will burst.”

Thanatology, the study of death

Death used to be a taboo for psychology, but it has been deemed a respectable subject of study for several years now. Thanatos –‘death’ in Greek- was the personification of non-violent death. His touch was soft, like his twin brother’s, Hypnos (sleep). His equivalent in Roman mythology was Mors. Thanatology is the study of death and the processes leading to it. Researches in psychiatry and by thanatologist Elisabeth Kübler-Ross indicate that people who suffer from terminal illnesses usually go through five stages before death: 1) denial and isolation; 2) anger; 3) bargaining (for example, with God); 4) depression; 5) acceptance. Generally, the positions regarding death vary depending on the degree of acceptance/denial of ideas, feelings and perceptions. It may be summarized in three tendencies, whether it is accepted, feared or denied:

The death-phobic

Some people dread death. The mere idea of talking about it provokes anguish in them; they can’t even mention it, as if fearing to invoke an evil spirit that takes them to hell. They don’t want to talk about their future disappearance from this world, or their beloved ones’. They see it as a tragedy and as something never expected. They are the ones who are horrified by the news that old Harold died, at 98… “But he was so healthy!”

A bad but acceptable thing

To Dr. K. and her struggle against death

They know it’ll come. They see it as a bad thing, but they don’t fear it. They try not to think about it, but accepting it. Most of the population is grouped in this category. From a very early age, we have been taught to see it as a natural and expectable thing, though with a negative connotation. They attempt to depersonalize it. A doctor I very much respect once told me that, in their medical jargon, old patients about to die were called “old pipes” or just “pipes”. The name corresponds to their catheters, because they are “tubed”. Here we see how physicians defend themselves from the fear of death and body decay by dehumanizing persons and turning them into objects, to avoid being emotionally involved and be able to continue with their everyday work.

It’s a part of life

They consider it natural, a logical consequence of life. They are not afraid of talking about, debating or imagining their own death or their beloved ones’. They do not attempt to disguise it with religious or metaphysical theories. There may be certain cynicism or black humor as a defense from the horror it produces.

What to say

What is the right thing to say when attending a wake or a burial? After all, choosing a position upon these imposed gatherings is a very intimate decision. Religion, a great invention against everyday existential uncertainties and anguish, rewards us (in the best case) with eternal life. That is, death is completely denied and non-existence is not a possibility. Monotheist religions have different versions of the “afterlife”. There’s also the famous “reincarnation”, i.e., coming back to life as a different being (whether as a human being, a vegetable or a mineral?) Except for these perspectives, is there anything we may say upon a death? Are there any words or phrases perfectly suitable for those moments? I don’t think so. But that doesn’t mean we shouldn’t stand by the people when they face the loss of a loved person. I think our mere presence works as a relief, allowing those people to feel better, or at least in good company. The presence of our body, our gestures, our voice, our look... With those signals we are saying we want to be there and, although we don’t feel as sad as the people who suffered the loss, we care about it. Being present, we may be supportive by giving a hug, a gesture and some words which obviously aren’t able to cover the great emptiness death causes. Because, ultimately, that’s what death is: emptiness, absence, something irreproducible. Our presence faces that loss, that nothingness. Our words must be meant to express our presence. Maybe, some good options are asking “How are you?”, or saying “We know you are in pain, in sorrow”, or “I’m very sorry about this” or “I just wanted stand by you in this difficult moment”. I think clichés such as the phrases “We are dust in the wind”, “Today we are here, tomorrow we could be gone” or “He was so healthy” show little commitment and they just trivialize that personal encounter generating different echoes in each one of us. Of course, these are very intimate choices; each person will follow their feelings in that moment. Sometimes silence and a mere touch also say a lot.

THE END

This is the end, my only friend the end. No safety, no surprise, the end. I’ll never look into your eyes again.

The doors

Dear reader, you’ve come to the end of the article. While you read it, you must have thought about your end and the others’. The issue is open. I hope this trip hasn’t distressed you very much, because, actually, this article is a way of relieving my own anguish upon death, of playing with it, of filling it with life by quoting thinkers, of elaborating what I will ultimately continue to think until my time comes. We all seek immortality and, upon our failure to find it, we develop another kind of “immortality” by having offspring (children) and social heirs (pupils) through our works, our art, etc. We, human beings, have the need to outwit death, to leave a legacy, a small piece of immortality: something able to outlive us as an evidence of the fact that we lived in this world once.

Recommended books

“The Schopenhauer Cure: A Novel” By Irwin Yalom, a novel about the outstanding philosopher and his concern about death.

Movies:

“Ghost”: The most romantic way of picturing the denial of a loved person’s death Hollywood ever made.

“Death Becomes Her” A movie dealing with the concept of eternal life.

A short story: “La Salud de los Enfermos” (“The Health of the Sick”), by Julio Cortázar. A denial of death leading to insanity…

“Western Attitudes toward Death: From the Middle Ages to the Present”, by Philippe Ariès. The author studies this subject through history and archeology.