"Fragmentos de un discurso amoroso"

Recomendación de Psi21 a nuestros consultantes.

¿Quién no sufrió una pena de amor? ¿Quién no supo responder al interrogante de una persona amada? ¿Quién no se sintió alguna vez rechazado, ridiculo, ofuscado o desamparado frente al enamoramiento?

Para todos ellos este libro analiza gran parte del discurso amoroso con un nivel de profundidad y sencillez pocas veces encontrada.

Recomendamos fervientemente este libro escrito por Roland Barthes.

A continuación algunas de sus frases más geniales:

Lo incognocible

"Estoy aprisionado en esta contradicción: por una parte, creo conocer al otro mejor que a cualquiera y se lo afirmo triunfalmente ("Yo te conozco. ¡Nadie más que yo te conoce bien!"): y, por otra parte, a menudo me embarga una evidencia: el otro es impenetrable, inhallable, irreductible, no puedo abrilo, remontarme a su origen, descifrar el enigma ¿De dónde viene? ¿Quién es? Me agoto; no lo sabré jamás."

"¿Que hacer?"

"A veces a fuerza de no pensar en nada (como diria la gente), me agoto; intento entonces sobresaltado, recurrir, como un ahogado que se impulsa con los pies desde el suelo del mar, a una decisión espontánea (la espontaneidad: gran sueño:paraiso, poder, goce): ¡ Y bien llámalo, ya que tienes ganas! Pero el recurso es vano. el tiempo amoroso no permite ajustar el impulso y el acto, hacerlos coincidir: no soy el hombre de los pequeños "acting out", mi locura es moderada, no se ve, inmediatamente tengo miedo de las consecuencias, de toda consecuencia: es mi miedo - mi deliberación- el que es "espontáneo".

La espera

¿Estoy enamorado? Si porque espero. "El otro, él, no espera nunca. A veces quiero jugar al que no espera; intento ocuparme de otras cosas, de llegar con retraso; pero siempre pierdo en este juego: cualquier cosa que haga, me encuentro ocioso, exacto, es decir adelantado. La identidad fatal del enamorado no es otra más que esta: yo soy el que espera"

La naranja

El mundo está lleno de vecinos indiscretos con los que debo compartir al otro. El mundo es precisamente eso: una coacción de desmembramiento. El mundo es mi rival. Soy incesantemente perturbado por fastidiosos: una vaga relación reencontrada por azar y que se sienta a la fuerza junto a nosotros; vecinos de mesa, cuya vulgaridad fascina al otro, al punto que no sabe si le hablo o no; un objeto, incluso un libro, por ejemplo, en que el otro se encuentra sumergido (estoy celoso del libro) . Es fastidioso todo lo que borra fugitivamente la relación dual, altera la complicidad y desgaja la pertenencia: “ A mi también me perteneces” dice el mundo.

Estas y muchas más encontraras en el libro... conseguilo en tu librería amiga...