Entrevista a Tato Pavlosky

POR MAGALI SZTEJN

“A mi déjenme ese sillón”, enuncia Tato Pavlovsky. Y desde ahí, desde el living de su casa pero, más aún, desde su propia interioridad, se dispone a contar cómo se convirtió en un referente del psicodrama, una rama de la psicoterapia que usa lo dramático como eje de acción y que él califica como “marginal, por fuera de las grandes organizaciones”.

El autor y actor hace memoria y recuerda que luego de recibirse de médico, con sólo 22 años, ingresó a la Asociación Psicoanalítica Argentina. Luego comenzó, casi por intuición, a hacer psicodrama. “Soy el único analista que dejó la terapia tradicional para hacer nada más que grupo, porque me interesaba mucho más lo grupal como máquina transformadora de lo individual”, cuenta. Y, tras una breve pausa, afirma: “Sinceramente, la causa por la que trabajo es porque me divierte muchísimo, me da sentido, me curo con lo grupal”.

Conociendo la disciplina por un experto Todo un lujo, casi una clase magistral, entender de qué hablamos cuando hablamos de psicodrama en palabras de Pavlovsky.

- ¿Cualquiera puede hacer psicodrama?
- En general es grupal. Entonces, la pregunta sería si cualquiera puede hacer grupo. Depende mucho del diagnóstico psicopatológico.

- ¿Y cualquiera puede hacer grupo?
- No, una persona muy deprimida no puede hacer grupo. Tampoco alguien que sufra un estado confusional serio -que no distinga pasado y presente- ni un psicópata.

- ¿Es condición haber hecho análisis individual antes de hacer grupo?
- De ninguna manera, aunque da la casualidad que a mí me vienen a ver con muchos años de análisis. Yo no pienso que la psicoterapia de grupo sea el tratamiento ideal. Si viene una persona muy deprimida hay que medicarla. En un grupo la gente tiene que tener ciertas necesidades un poco colmadas. No pueden venir a contarme la historia, porque no es psicoanálisis. La historia se las robo para grupalizarla.

- ¿Qué se mueve al grupalizar las historias?
- Es muy importante en el grupo y en la vida la consonancia: la capacidad que uno tiene de poder identificarse con los momentos del otro. Algunas personas tienen una consonancia bárbara; están, como yo, en terapia todo el tiempo, sensibilizados a las problemáticas de los demás. La importancia es el psicodrama dentro de lo grupal.

- ¿El psicodrama no es lo grupal?
- No, lo grupal se puede hacer sin psicodrama. Yo trato de que la problemática pase al grupo y que ahí se deforme. Una capacidad importante del grupo es la diversidad de sentido: vos contás tu historia, lagrimeás y alguien te dice “que aburrido que es esto”, otro señala “a mí me producís una peeena”. Así, empezás a ver la cantidad de respuestas que hay. Uno tiene una historia mononuclear y la historia psicoanalítica al lado, que es la explicación. En el grupo eso se deforma. Me interesa también cómo la gente reacciona con lo que se habla.

- ¿Cómo se van los pacientes después de una sesión (duran poco más de dos horas)?
- Hay una mala interpretación de que hay que irse cerrado. La elaboración no es tanto poner en palabras lo que te pasó a vos, sino llevarse el impacto emocional y que se vaya trabajando solo. Tampoco es que no vuelven más. Mis grupos son largos, pueden durar desde dos años hasta unos seis.

- ¿Hay confidencialidad?
- Tiene un cierto encuadre de seguridad de que lo que pasa en el grupo no debe decirse. Siempre va a haber cierto comentario pero yo no he tenido problemas. El mismo grupo impone respeto: yo no quiero que hablen, por eso no hablo.

Especificando conceptos, criterios e intenciones En los dos institutos que tiene Pavlovsky se ofrece formación en psicodrama y cuenta que ve gente joven con mucho interés en la disciplina. También entiende que puede funcionar como una terapia muy útil en esa etapa de la vida. “La psicoterapia de grupos de adolescentes es extraordinaria. Tanto por el material -la sexualidad, la vida, la muerte, los juegos, las relaciones- como por la capacidad de cambio que puede haber”, analiza. Y se detiene para observar: “Hay un desarrollo en Argentina de la niñez y de la adolescencia bastante poco explorado y es importante”.

- ¿Por qué alguien elegiría hacer psicodrama en vez de ir a una terapia tradicional?
- Tiene que ver con la influencia enorme que ha tenido el psicoanálisis en Argentina. Este es el país donde la gente se ha analizado, probablemente, más horas en el mundo. En Francia alguien que está tomando el te no dice “me voy al analista”. Ahí es una cosa muy secreta, mientras que acá eso es muy común. Incluso la terapia se toma como un baluarte de enriquecimiento personal.

- Pareciera una propuesta que intenta volver al vínculo, al diálogo, al contacto; en contraposición a la impersonalidad que se vive hoy en las sociedades.
- En una sociedad individualista hay mucha gente que valora estar en los grupos concretamente por el espacio confiable para dialogar.

- ¿Por qué aclara que no es arteterapista?
- El psicodrama forma parte del arteterapia pero tenemos que entender primero qué es arte, qué es desbloqueo de intensidades. Quienes estudian arteterapia tienen otras concepciones, aunque podrían nombrarme. Creo que soy un gran creador de dispositivos grupales. Yo invento cosas; por qué, no sé. Pero es buenísimo no tener los mecanismos de la vida de uno tan claros, porque si no uno se vuelve un robot psicoanalítico. Y ése es el otro peligro.

Articulo publicado originalmente en [Opinión Sur Joven]