El uso de TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) en educación.

Es innegable que la tecnología ha revolucionado nuestro estilo de vida. Ha llegado para quedarse y esto es un suceso similar o mayor a la invención de la imprenta.

Utilizamos permanentemente celulares, computadoras, tablets, libros digitales, etc. Lo mismo ocurre en las escuelas. Tanto los docentes como los alumnos recurren a estos aparatos para diversas tareas: tomar notas, realizar búsqueda de información actualizada y de forma inmediata, tomar fotografías, realizar vídeos, y muchas otras cosas más.

La utilización de un recurso digital ya no es una opción para quienes ejercen la docencia. Dar clase del modo que se acostumbraba hace varias décadas sería un gran retroceso.

En primer lugar, la dinámica pedagógica del aula ha cambiado: alumnos con sus celulares y/o netbooks, trabajando cada uno a su propio ritmo, y un docente que no es el único que posee conocimientos.

Hoy la conectividad nos permite compartir y construir conocimiento. Los alumnos se involucran en trabajos colaborativos en donde cada uno aporta, complementa y enriquece lo elaborado por su compañero. Se procesa una gran cantidad de información que individualmente sería imposible.

Se rompe el esquema de aprendizaje simultáneo. Dentro del aula cada alumno avanza de acuerdo a su capacidad y en momentos diversos. La portabilidad que el celular y las netbooks facilita el aprendizaje y trabajo fuera del aula y en cualquier momento.

El desafío para los que ejercen la docencia hoy es poder guiar a sus alumnos en esta nueva forma de aprender y compartir conocimientos: cómo emprender búsquedas, que herramientas digitales utilizar, qué sitios evitar, qué recursos existen disponibles, etc. También implica la necesidad de un profesor que tenga, además de los conocimientos propios a su materia, un dominio de los recursos a utilizar. Es saber qué utilizar, cuándo y cómo.

Los jóvenes de hoy necesitan aprender a aprender. Posiblemente estos nativos digitales ya utilicen recursos con fines sociales o de interés personal. Le clave está en poder utilizar estos recursos para generar aprendizajes de áreas curriculares. Facebook, twitter, los blog, youtube son populares entre casi todos los jóvenes. ¿Por qué no beneficiarnos de ellos para compartir, impartir y construir nuevos conceptos?

La tecnología se ha vuelto cada vez más accesible (ya sea por el acceso a un celular o por las netbooks contempladas y proporcionadas por los gobiernos gracias a nuevas políticas pedagógicas), y esto facilita la inclusión de cada miembro de la población educativa. La escuela y sus actores deben adecuarse a esta nueva escena y diseñar estrategias para que se construya conocimiento, se desarrollen nuevas habilidades y se genere un entorno placentero de desarrollo personal y social.

Por Mariela Stadlin

Mariela tiene 33 años. Ejerce en la docencia desde hace 10 años. Enseña inglés como lengua extranjera tanto en primaria como en secundaria. Actualmente se encuentra cursando un postitulo en educación y TIC (tecnología de la información y de la comunicación).