Distintos tipos de terapia

Para que sepas con lo que te podes encontrar.

Por Alejandro Urman

¿Quién fue Lacan? ¿Por qué los lacanianos están peleados con los freudeanos? ¿Qué es la terapia gestáltica? ¿En qué se diferencia del resto? ¿Y la cognitiva o la sistémica? Como en todas las profesiones en la Psicología hay líneas y tendencias. ¿Querés empezar terapia? Acá te contamos un pantallazo de cada tipo y te decimos los pros y los contras de cada una.

“Tu palabra me nivela y detiene mi caer”- “Don”. Del grupo Miranda

Argentina es el país con más psicólogos por habitante del mundo. Buenos Aires es una ciudad donde se respira y se siente el “aire psicológico” por doquier.

A las pruebas me remito: todos conocemos a alguien que ha hecho terapia e incluso alguna que otra vez hemos tomado contacto con un psicólogo; nos encantan las películas de Woody Allen con su despliegue neurótico y tenemos un barrio en Palermo apodado Villa Freud. Todos oímos hablar de un tal Lacan. El Dr. Bucay es una figura muy popular -y aunque lo acusemos incasablemente- todos tenemos un libro de él en nuestra biblioteca. En la calle se escuchan palabras como inconsciente, negación, proyección y expresiones como “sos una histérica”, “estás somatizando” o “la neurosis de Juan me tiene cansada”.

También la televisión se vio afectada por la fiebre psi. Hubo un programa que se llamó “Todos al diván” y ahora se estrena uno que se llama “Mujeres neuróticas”; además ningún talkshow se salva de la intervención de una psicóloga fija, que analiza lo que sucedió en el programa. Todos te reconocen un fallido y en la tele hay programas especializados en encontrarlos en nuestros políticos y farándula.

Ahora bien… A la hora de elegir a un terapeuta, pocos saben qué es lo que más les conviene, ni qué tipos de servicios existen, y -mucho menos- desde qué teorías trabajan los distintos terapeutas. Por eso, la idea de esta nota es que conozcas a grandes rasgos con qué oferta te podés encontrar y qué pretender de cada una de ellas.

ACLARACIÓN IMPORTANTE: NO TODO LO DICHO ES IRREFUTABLE. EL TEMA EN CUESTIÓN TIENE UN GRADO DE COMPLEJIDAD ALTO Y A PRECIO DE SER BREVE Y SENCILLO SE PIERDE PRECISIÓN Y RIGUROSIDAD. Psicólogos: ¿Cuál es el mejor para mí?

La gente que está fuera del ámbito psi no tiene por qué saber que a diferencia de otras prácticas como por ejemplo la medicina -aunque también hay diferentes criterios- los psicólogos aquí pueden tener orientaciones muy diferentes y hasta opuestas. Esto se puede reflejar en el uso de terminologías totalmente diferentes hasta en teorías y herramientas muy disímiles. O sea que tu psicólogo puede trabajar de una manera muy diferente al de tu amiga o a lo que vos te imaginabas o viste en alguna película.

Cuando alguien te dice que es psicólogo te está diciendo prácticamente muy poco. De hecho, cada psicólogo, puede adherir a distintas teorías o “escuelas”, como se dice en la jerga: psicoanalítica, sistémica, cognitiva-conductual, entre otras. Según la orientación que él o ella elijan nos permitirá saber qué es lo que hacen, cómo y cuál es su marco teórico. Algunas de las ofertas disponibles son las siguientes Todos al diván: Los psicoanalistas

La corriente que más difusión tiene en la Argentina -a diferencia de lo que sucede en otros países del mundo- es el psicoanálisis. Fue inventado por Sigmund Freud y popularizado por el famoso diván que permite el “libre discurrir”, más conocido como asociación libre. Y aunque actualmente hay muchos psicoanalistas que no utilizan el diván con sus pacientes, éste ha quedado como un ícono. El psicoanálisis con diván o sin diván procura una “cura” -o mejor dicho un alivio- a través de la escucha atenta del psicoanalista que permite encontrar y poner en sintonía algo de nuestro inconsciente al que para nosotros es imposible de acceder. Esta forma de terapia es muy buena como método de autoexploración.

La forma de trabajo de los psicoanalistas es a través de sesiones de una, dos, tres y hasta cuatro veces por semana, en las que se propone al paciente que cuente lo que tenga ganas y diga todo lo que le venga a la cabeza. De esta manera empieza el trabajo analítico

Sus detractores lo tildan como no científico (o sea que sus resultados no se pueden medir cuantitativamente) y es acusado de ser largo y costoso, ya que las terapias pueden duran por años o hasta décadas.

Sin embargo, es también reconocida -si es bien empleada- por ser eficiente en rescatar las características singulares del individuo y permitir una exploración profunda y autoconocimiento. También permite aliviar distintas sintomatologías.

Palabras típicas de esta teoría son: yo, súper yo, ello, inconsciente, pulsión, fantasía, represión, negación, proyección, libido, neurótico, perverso, fase oral, anal, falo, transferencia, entre otras. ¿Sos lacaniano?

No podía dejar de mencionar a este personaje -Jacques Lacan- que mucha gente nombra pero pocos saben quién es: de hecho, me suelen preguntar en charlas de café: “¿Sos lacaniano?”. Antes de responder les repregunto: “¿Vos sabes quién fue Lacan?”. Y como generalmente nadie sabe qué responder, así se termina la conversación.

Lacan fue un médico psicoanalista francés que vivió hasta hace 25 años y cuyas “enseñanzas” marcaron un antes y un después en la manera en que se piensa el psicoanálisis, especialmente en la Argentina y Francia.

De hecho, la mayoría de los psicoanalistas en la actualidad están muy influenciados por el pensamiento de este importante teórico. La labor de Lacan se centró en continuar cosas que quedaron inconclusas u oscuras en la obra de Freud y hasta llegó a desafiar al gran maestro y a los demás psicoanalistas de la época. Si bien hay quienes en la actualidad descartan sus aportes, Lacan permitió reelaborar aspectos del deseo , así como la manera del funcionamiento del inconsciente, o plantear que el psicoanálisis es posible en la psicosis (Freud había mostrado sus reservas frente a esto).

Un lacaniano se diferencia de un freudiano puro en la manera en que piensa el inconsciente, la duración de la sesión no es de 50 minutos rigurosamente, a diferencia del llamado psicoanálisis ortodoxo, sino de acuerdo a la lógica de la persona, o sea, sin tiempo determinado TERAPIAS NO PSICOANALÍTICAS

Sistémicos

La teoría sistémica también se ha ganado un lugar dentro del mundillo psi… tal vez una de las cosas más conocidas son los axiomas de la comunicación y el famoso “es imposible no comunicar”. Las terapias sistémicas -opuestas al psicoanálisis- no utilizan el diván, ni les interesa la exploración del inconsciente, sino cómo la persona o familia, interactúa con su medio y qué retroalimentaciones y patrones repite que le causan una molestia. La terapia sistémica es muy conocida por usarse con familias aunque también se usa para tratar a pacientes individuales. Por su modalidad de trabajo, la Psicología sistémica tiene objetivos acotados: es una terapia que -bien usada- puede tener mucha efectividad y en plazos cortos o razonables, pero que apunta a un cambio de la conducta puntual de las personas en el circuito de sus acciones.

La creencia que está atrás de esto es que la gente cristaliza acciones y las continúa sin saber por qué las realiza. Al modificar esto, se rompe este circuito, permitiendo un cambio de una situación patológica. Por ejemplo, a un matrimonio que se pelea todas las noches, se les podría indicar que sólo puedan pelearse durante las mañanas, de manera de romper con esta rutina. Esta simple indicación puede modificar toda la forma de funcionamiento de la pareja.

En esta terapia se puede llegar a usar la famosa Cámara Gesell (una habitación que tiene un espejo que permite que la gente sea observada sin que los otros los vean), filmaciones y puede haber más de un psicólogo por sesión.

Gestalt

Muy mencionada en los últimos años con el apogeo de Jorge Bucay. La teoría gestáltica, en sus orígenes se basó en estudios de la forma en que los humanos percibimos y cómo a partir de esto creamos campos que determinan nuestro accionar. La Gestalt fue creada por un contemporáneo de Freud, llamado Fritz Perls (1893 - 1970). La palabra Gestalt es alemana y significa estructura, forma o configuración.

El objetivo de la terapia es “darse cuenta”. Y ese darse cuenta va más allá de un simple ejercicio intelectual: es decir que no sólo se trabaja con el pensamiento, sino también con las percepciones y el cuerpo. Si bien se habla durante las sesiones, esa charla se complementa con la vivencia: juegos o representaciones teatrales, son formas de elaborar los problemas. Por ejemplo, el terapeuta puede proponer cerrar los ojos y mantener un diálogo con tu padre o con lo que es parte del conflicto. Esa vivencia lleva a que la persona se “dé cuenta”. La terapia se hace en el piso con almohadones.

La realidad -dicen este tipo de terapeutas- no es otra cosa que la manera en que la configuramos; yo puedo configurar mi vida de una manera y tener ciertos conflictos, entonces tengo que reconfigurar ciertas cosas.

La Psicología humanística -a la que esta tendencia pertenece- cree que la mayoría de las personas somos normales, que podemos manejar nuestra vida y tener algún control sobre ella. Esta terapia, dicen, es para estas personas, "normales", que tienen algún conflicto puntual.

Cognitivos-conductuales.

Esta forma de pensar la Psicología es pensada por algunos como la “más científica”. Basa sus aportes en el estudio de la conducta y de lo observable. Hija del conductismo, la escuela es conocida por los aportes de Pavlov de condicionamiento clásico en animales, entre otras cosas, en las últimas décadas ha usado los avances de la informática y teorías similares para explicar y curar ciertas conductas. El tratamiento aquí también se hace a partir de objetivos y técnicas concretas.

Esta escuela utiliza técnicas de relajación y respiración. Al paciente se la da un diagnóstico al comenzar el tratamiento se le explican tareas relacionadas con el problema para que trabaje durante la semana y se explicitan todo el tiempo los pasos a seguir. Incluso algunos le hacen firmar un consentimiento.

Para ser justos

Así como antes te conté las críticas que recibe el psicoanálisis, te cuento las que reciben las terapias no psicoanalíticas. Se dice que no toman en cuenta los caracteres singulares de los sujetos, que adaptan a los pacientes a modelos “socialmente esperables” y que sólo logran resultados superficiales.

Una opinión del que escribe es que todas las escuelas tienen puntos oscuros, pero bien usadas pueden lograr buenos resultados. En esto intervienen varios factores como por ejemplo la pericia del terapeuta, la problemática que tenga el paciente, su forma de ser, lo que espera de una terapia, entre otros.

Si bien a los fines de esta nota intentamos ser esquemáticos para que puedas entender mínimamente las corrientes más importantes, cabe aclarar que muchos terapeutas mezclan prácticas de las distintas corrientes. A éstos en la práctica se los denominan “eclécticos”.

Espero que esta breve introducción a este mundo heterogéneo y complejo te pueda guiar en la elección de la terapia más apropiada para vos.

Por hoy dejamos acá….

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