Aprender a vencer las barreras del miedo

Por Esteban Prusso

"Soy Marcos tengo 19 años y acabo de terminar el secundario. Si medio tarde quizás pero solo me faltaban dos materias. Estuve muy cerca de recibirme el mismo diciembre de mi año, pero no las pude aprobar. También tuve la posibilidad de aprobarlas en Marzo, en Abril, en Julio y no podía aprobarlo. Después de tanto intentar rendir una materia, me permitía creer que no la podía aprobar, que era bastante tonto para recibirme del secundario, que nunca iba a tener mi título de nivel medio.

Al empezar mes de diciembre empecé con terapia, para poder enfrentar estos exámenes. Pude aprobar uno, pero el segundo con el que tenía un problema con el profesor me siguió quedando en Marzo. Nunca me pareció bien echarle la culpa a algún profesor, seguramente porque mis padres eran maestros y sé que generalmente no tienen problemas de aprobar a nadie. Así que toda la culpa recaía en mi inteligencia, y en que claramente nunca iba a poder aprobar el examen. Había pensado en recurrir a esos títulos "medio exprés" que da el gobierno, pero pensando a largo plazo sabía que era mucho mejor obtener el título de este colegio.

Llegando al mes de Marzo todo venia cuesta abajo, la presión para entrar en la facultad aumentaba, de mi familia también, y la mía misma era la que más se sentía. Porque básicamente pensaba si había desaprobado 6 veces la materia y solamente llegando al 1, que me hacia pensar que esta ves la iba a aprobar. Además de las presiones anteriores, era inevitable pensar en las presiones del futuro, como que nunca iba a poder estudiar en la facultad o que nunca iba a poder tener un buen trabajo y hasta que iba a quedar como el tonto de la familia, por ser el único que no había terminado el secundario.

Gracias al trabajo que hice con mi psicólogo la noche anterior ya que estaba desesperado y con muchos nervios pude ir a rendir el examen. El me paso una idea que funciono plenamente, sabiendo que había estudiado me mando a arengarme antes de rendir. Yo fanático del futbol no dude en poner al rey de las arengas, Carusso Lombardi, pero tambien recordé una película que había visto sobre la vida de San Martin donde arenga a su tropa antes de la batalla de Chacabuco. Obviamente, fue un examen igual de difícil que los anteriores, pero quizás en este no renuncie nunca, no me bloquee jamás y pude rendirlo demostrando todo lo que sabía. Al final el 7 de marzo de ese año me pude recibir, obviamente unos de los mejores días de mi vida, porque derribe varias barreras personales, me demostré muchas cosas y me llene de fuerza y orgullo sobre mí mismo."

A lo largo de nuestras vidas, son varias las ocasiones donde debemos ponernos a prueba, someternos al escrutinio de un tercero, corroborar nuestros límites, medir nuestras potencialidades, etc.

Una institución que nos forma y foguea para estas circunstancias es la escuela, ente socializador por excelencia. A lo largo de más de diez años, se forma a los alumnos en diversos contenidos cuyo aprendizaje es corroborado a través de instancias de evaluación. Así desde la infancia, el "mañana hay prueba de......" se convierte en una frase algo pavorosa, y los resultados de esos trances pueden marcar a la larga y a la corta el lugar que ocuparemos respecto del grupo humano al que se pertenezca. Personajes como "el burro", "el traga" o "el vago" desfilan como elemento imprescindible de cualquier buen curso o división que se precie de tal.

Ahora bien, pecaríamos de muy inocentes si no supusiéramos que estos motes, que implican un rol con conductas específicas, generan cierto anquilosamiento y perpetuación en esos lugares obtenidos. Corremos entonces el riesgo de "adecuar" nuestras expectativas de éxito en base a los resultados que en algún momento obtuvimos. Podemos presumir entonces que la autoestima, es decir la visión sobre uno mismo, quedará influida y peor aún sesgada por estas circunstancias.

Reflexionando a partir de lo dicho, en el caso particular de Marcos hay varios factores que se entrecruzan y de los cuales podemos sacar algunas conclusiones. Por un lado la reiteración de intentos fallidos y sus consecuentes frustraciones pueden jugar un papel como acentuadores de la creencia de "como hasta ahora no he podido, tampoco podre en el futuro porque no soy lo suficientemente inteligente". Se aprecia entonces la combinación entre un objetivo que es supuestamente imposible de alcanzar y nuestra carencia de potencialidades para lograrlo.

Por otro lado, una segunda situación juega también un papel trascendental. Me refiero al miedo que provoca errar, el fracaso. Como así también el miedo que produce el ganar, cumplir, en este caso aprobar. Esto se explica de la siguiente forma: sobre el lugar desempeñado por las frustraciones ya se ha hablado, en referencia al rol que juega sobre nuestra autoestima. Pero el miedo a que nos vaya bien es igual de limitante en ocasiones, ya que implica dar saltos, producir cambios, modificar nuestro estado, en suma, salí de cierta "zona de confort".

Sucede entonces que la mente, tendiente a la homeostasis, prefiere no ingresar en el periodo de turbulencias que implica una crisis. Y cuando se habla de crisis no es en el sentido peyorativo, sino entendida como un momento en el que debemos modificar algunos parámetros de nuestra vida. Entonces, dar el salto de abandonar el confort de lo conocido, por ejemplo la escuela secundaria, para cambiar de estatus genera tanta ansiedad como resistencia, aunque no lo notemos.

Teniendo en mente las reflexiones hasta aquí volcadas, es que podemos entender cómo logró Marcos sortear el escollo de las últimas materias y cuán importante era que pudiese confiar en si mismo, en su potencial, en el esfuerzo realizado para estudiar e ir a rendir motivado, bien dormido, comiendo, etc, muchas de las cosas que quienes deben pasar por estos momentos olvidan.

https://www.youtube.com/watch?v=Kmb72uNOhig

https://www.youtube.com/watch?v=TnPR6nBezyM

¿Querés contactarte con algún miembro de nuestro equipo? Completa este formulario y nos contactaremos a la brevedad.